Michel, su oportunidad, nuestro aprendizaje.

En FILS estamos acostumbrados a vivir diferentes realidades, los jóvenes que nos acompañan tienen unas historias vitales que nos ayudan a aprender, a reflexionar y a dar la importancia necesaria a cada problema que se pone en nuestro camino. Sois muchos los que nos acompañáis en esta experiencia, a veces difícil, los que compartís con nosotros emociones y sentimientos y los que nos dais la fuerza que necesitamos para seguir.

Hoy queremos contaros la historia de Michel, nuestros caminos se cruzaron en el año 2015, pero el suyo había sido largo y duro, muy duro. Salió de Camerún como tantos, no buscando una vida mejor, dejó todo para conseguir una vida, una oportunidad. Dos años de viaje, la dificultad y las lecciones innecesarias que la vida ha dado a este joven no hace falta contarlas. Llegó a España andando, tenía 16 años y fue tutelado por la Comunidad de Madrid, le destinaron a los Pisos de Autonomía e Integración Socio-Laboral de Torremocha. Y nuestros caminos se cruzaron…

En mayo de ese mismo año, casi recién llegado, empezó nuestro curso de Formación Básica de Jardinería, realizó las prácticas formativas en el vivero de Las Celindas, uno de nuestros mayores colaboradores. Trabajó mucho, aprendió más y por supuesto sigue haciéndolo. Gracias a su esfuerzo y ganas ese camino, hasta ahora tan complicado, empezó a tener un horizonte positivo. Ese mismo año pudimos contratarle, para que, además del permiso de residencia con el que ya contaba, pudiera obtener la primera autorización de trabajo en nuestro país.Hace unos meses, con la colaboración de los dueños de Las Celindas y las aportaciones económicas de los socios, desde FILS hemos conseguido hacerle un nuevo contrato de trabajo.

Michel con sus compañeros y profesores del PCPI

Para todos nuestros jóvenes las oportunidades laborales que podemos ofrecerles son muy importantes, pero para Michel supone mucho más. A principios de abril Michel cumple su mayoría de edad y se independizará, su tutela termina y abandonará los pisos de Torremocha, por eso todo este camino que llevamos juntos es una gran oportunidad para él, ya que hemos logrado que obtenga un permiso de residencia y trabajo por dos años más.

Gracias a él, desde la Fundación hemos podido aprender a manejar estos complicados trámites de la legislación española con respecto a jóvenes subsaharianos. Ha sido difícil también para nosotras entender, conocer y conseguir todos esos “papeles” tan necesarios para la vida de un joven y para su desarrollo laboral y personal.

Ahora Michel tiene una vida, un futuro ¡Gracias a todos vosotros! Por nuestra parte no podemos sentirnos más orgullosas, del esfuerzo de Michel, de la energía que nos dais a nosotras para seguir aprendiendo y de toda la ayuda que proporcionáis para que podamos seguir ayudando a los jóvenes.

Cada vez somos más los que formamos parte de FILS y compartimos inquietudes vitales. Formamos parte de la vida y sobretodo de las oportunidades que muchos jóvenes están buscando. Sigamos compartiendo felicidad y trabajo, cada reto conseguido nos acerca a una sociedad mejor, ese es nuestro camino ¡Ven con nosotras!

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